gabriel impaglione- abre la puerta de tu casa
Abre la puerta de tu casa
o a las diez de la mañana de un dia cualquiera
en una jornada llena de ojos y cañones
al dueño del sello que establece la muerte
la ejecución capital de la paz del mundo.
Déjalo pasar con todos sus esbirros
armados hasta el nosesabe de empequeñecedores
automáticos del PBI y rayos láser
y detectores de sinistrasprotoislámicasantilibertarias
Déjalo pasar con sus asesores para el desarrollo
y la democracia de los patios traseros
con sus secretarias para la succión de lo que queda
del ambiente a medias y los subsuelos.
Abre la puerta de tu casa
en tanto los flashes dan cuenta de tu sonrisa imbécil
de la poderosa saliva con la que harás tu trabajo
ya cualquiera de los tuyos hablará en público,
dirá cosas que ya se saben:
este abrazo de los gobiernos hermanos...
esta oportunidad para que nuestra democracia....
el corito imbécil de la tele cobra puntualmente,
los brothers de las sociedades anónimas
han recibido su tarjeta para el banquete.
Abre la puerta de tu casa
que todos y cada uno de estos fúnebres propietarios
midan el avance del american life en las mentes de tus niños
te digan lo que hay que hacer
o mas bien a quienes debes deshacer para ganarte una medalla.
Abre la puerta de tu casa
un dia de noviembre, por ejemplo,
deja que instalen una especie de Guantánamo en el fondo,
una pista de máxima seguridad en la azotea,
la antena para ver y escuchar la CNN todo el tiempo.
Tal vez recibas la version completa del manual
para entender la palabra libertad
que, como las semillas y los medicamentos
tiene patente exclusiva de la Corporation.
Y recuerda, esto de la libertad y de la democracia
No quiere decir lo mismo para ti, obviamente.
Ya sabes, no es lo mismo.
Abre la puerta de tu casa para que en los corredores
en cada habitación, en todas partes
se caigan las manchas de sangre, la sombra del hambre
el polvo del dolor, el ácido
de la impunidad que sacan a pasear como un perrito faldero.
Vístete de fiesta y ábreles la puerta.
Para que la mitad de hermanos que no se han dado cuenta
la enarbolen con basta a la guerra a la expoliación al hambre
al oficio de verdugos del mundo
y vengan a la gran mesa de las fraternidades
con el orgullo de estrenar la boca.
Gabriel Impaglione
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Por lobitogabriel - 26 de Noviembre, 2005, 4:07, Categoría: poesia
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